Yo seré todo amor, y tu toda ternura.
Abrevaré en tus manos mi sed de caminar.
Yo he de ser tu primero, he de encontrarte pura,
Y tú serás la última mujer que yo he de amar.
Te moldearé en mis manos como una tosca arcilla,
Te haré de curvas llenas, como un viejo jarrón.
Serás suave, cobriza, y tu alma sencilla
Tendrá frescura de agua, y perfume de flor.
Tú serás el principio del camino infinito
Porque cuando te encuentre nada tendrá final.
Destruiré mis versos, todo lo que haya escrito.
No me perdonaría que una palabra, un grito,
Mancillaran tu frágil castillo de cristal!
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