Te amo, cuerpo de mujer, niña consciente,
Madurada en otoño sin saberlo.
En ti quisiera hundirme y perpetuarme,
Y saber que estoy en ti, que vivo en ti,
Y que tú me cobijas en tu seno.
Quizás deba enseñarte lo más simple,
Quizás deba ocultarte lo más bello.
Voy a llegar a tí sin saber como,
Pero te irás de mí, huirás de mí sabiendo.
Y yo seré tu guía en la alborada,
En el firme principio del camino.
Y cuando ya te haya enseñado lo que sé,
Y cuando todo ya lo hayas aprendido,
Te irás de mí, y yo me iré quedando;
Huirás de mí, y yo estaré perdido.
¿Quién de los dos se quedará llorando
El dolor infinito de estar vivo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario