A veces pienso el Mar.
Pienso: él sabe, creo.
Debe saber que pienso
Apagado y callado desde acá.
Debe saber que todo el tiempo juntos
El tiempo de mañanas
Y madrugadas frías,
Ese tiempo delgado,
Depositado en mí
Como la sal sobre mis cejas,
Como la tenue lluvia de la rompiente,
Neblina prodigiosa
Arrasando al descuido
Mi rostro desparejo,
Debe saber, yo creo,
QUe siempre lo recuerdo.
Pienso Mi Mar.
Apenas compartido
Por mis recuerdos.
Pienso
Se alzará alguna cresta
Como buscando, lejos
Mi cabeza revuelta
Y mis ojos pequeños,
Extenderás tus dedos
De espuma por la playa
Como identificando
Con tu tacto de hielo
Las huellas de los otros
Que pasaron callados,
Silenciosos y herméticos,
Y reconocerás
Que ya hace mucho tiempo,
Que no borras las marcas
Que dejaban mis pasos
En tu orilla, siguiendo
El festón de la espuma.
Pienso.
Eras mi viejo amigo, Mar.
Me viste niño,
Adolescente, hombre,
Pescador, guitarrero,
Callado o sonriente,
Apagado o despierto.
Me conoces de siempre.
Yo siempre te recuerdo.
Por eso, a veces,
Pienso,
Que ese rumor oscuro,
Profundo y renovado
Que me despierta a veces
Y que parece el viento,
Es tu voz, viejo Mar,
Tu voz amiga
Que me viene a buscar en el silencio,
A decirme que allá, tras de los campos,
Vos te acordás de mí.
Quien sabe me equivoco. En realidad,
Yo solo pienso, creo.
Pero si es cierto, Mar,
Que el viento Norte
Te acerque a tus oídos de coloso
Las pequeñas palabras que te escribo
Y el torrente feroz de lo que siento:
Yo siempre,
Largamente
Te recuerdo.
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