Este es un espacio de poesía. Reunirá pequeños poemas de distintas épocas de mi vida, sin ningún tipo de ilusión respecto a la aprobación de los que los lean. Algunos los he llevado conmigo desde los tiempos de mi adolescencia, y por lo tanto son poemas de amor, de desencanto, de esperanza y de soledad, que son las cosas que les pasan a los adolescentes y que los llevan a expresar de alguna manera sus sufrimientos, ya que la misma palabra que los identifica deriva de la palabra dolor.

En el fondo de mi corazón, por una causa u otra, todavía adolezco, todavía estoy solo, pero no dejo que mi curtido desencanto haga palidecer mi esperanza.

Roberto M. Serrano

viernes, 14 de enero de 2011

Una vez fue verano

Una vez fue verano, y yo era joven.
Me deslumbró lo poco
 que creía tener entre mis manos.
Y me escondí en mis versos de juguete
Y en mis tristes canciones. Barrilete
Atrapado entre las ramas de grafito
De un árbol florecido en el verano.

Alguno me empujaba hacia delante
Y fui, casi sin voz, hacia el destino.
Me fui apropiando de voces palpitantes
Que dieron un después y luego un antes
A este duro ejercicio del camino
Y a la férrea tozudez del caminante.

Quise ser una estrella deslumbrante
Que no fuese alabada por su brillo
Sino por alumbrar a los que sufren,
Y a los desposeídos.
Algo tuve en las manos, una fuerza
Que era anterior a mi y que fue mi sino.
Usé las manos para hacer milagros
(Los milagros no son más que la esperanza
Vista a través de los ojos de los niños.) 

Me fui vistiendo con la ropa ajena
Hasta que pude vestirme con lo mío.
Nunca pude creerme más que nadie,
Pero sí diferente y no distinto.
Tuve mi paraíso sin cinema
Y tuve purgatorio sin castigo.
Volví a la vida después de mucho tiempo
De andar sólo, desamado y ya vencido.

Pero la vida, que no da segundas vueltas
Tuvo un gesto de piedad para conmigo
Y te puso en mi camino y en mi alma
Y me empujó a tu amor como a un segundo sino.

Y construí el resto de la historia
Y caminé hasta el fondo del camino
De tu mano, sin soltarme de tu mano.
Y al final la soledad fue mi destino.

Y hoy ya llegó el invierno, y yo estoy viejo.
Y  he perdido la alegría y el motivo
Que me hizo un hombre tan solo para amarte
Y para darte hijos.
Hoy mis hijas mantienen mi esperanza
De mantenerme tozudamente vivo
Porque vos no podrías perdonarme
Que las abandonara si aún cuentan conmigo.

En esta tarde gris, fría y amarga
Te veo como sombras que se muestran
Fugazmente en el entorno mío.
No se lo digo a nadie, porque quiero
Parecer que estoy cuerdo en mi delirio.
Y a pesar que te hablo y no contestas,
Yo sé que estás aquí, entre mis gatos,
Mis perros y mis libros
Y que cantás conmigo en la guitarra
Y te arrimás a mí porque hace frío.

Nunca me imaginé que era tan triste
Hacerme viejo
Sin que vos te hicieras vieja al lado mío.

Abril 13 de 2008

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