Este es un espacio de poesía. Reunirá pequeños poemas de distintas épocas de mi vida, sin ningún tipo de ilusión respecto a la aprobación de los que los lean. Algunos los he llevado conmigo desde los tiempos de mi adolescencia, y por lo tanto son poemas de amor, de desencanto, de esperanza y de soledad, que son las cosas que les pasan a los adolescentes y que los llevan a expresar de alguna manera sus sufrimientos, ya que la misma palabra que los identifica deriva de la palabra dolor.

En el fondo de mi corazón, por una causa u otra, todavía adolezco, todavía estoy solo, pero no dejo que mi curtido desencanto haga palidecer mi esperanza.

Roberto M. Serrano

lunes, 10 de enero de 2011

ITINERARIO


Como una vía deliciosa y franca
Con baches, azabaches y cavernas,
Te transcurre la vida y te recorre
Como un camino entre las arboledas.

Te viste y te desviste y te disfraza
Para disimular ojos afuera,
Y ojos adentro pasa y te desnuda
Y no hay manera de ocultar tu pena.

Como un río de gotas saltarinas
Y un camino de sombra siempre fresca.
Y a veces como un páramo sombrío.
Y otras veces como una huella seca.

Tu caminas, navegas por tu río
Y pones de ti mismo tu quimera
Te mientes y te compras tu mentira
Para no ver la realidad sedienta.

Tú que avanzas, contigo el almanaque;
Camino atrás, la juventud se aleja.
Y te cansas algo más cada mañana,
Y la tarde te encuentra sin respuestas.

Y llegas al final del recorrido:
Se abre en un bosque virgen la foresta,
La ría llega al mar, y como un niño
Este destino ignoto te despierta
Algo como un afán de conocer lo oscuro,
Pero la muerte es noche, y te amedrenta.
Y allí comienzas a retardar el paso,
A retrasar tu llegada a las tinieblas,
Y para ir más despacio, te haces viejo,
Y hasta te empeñas en renegar las fechas.

El segundero se hace tu enemigo
Y su aguja es del verdugo la herramienta.

Entonces miras tus manos vacías,
La ausencia de equipaje te avergüenza,
Pero tu corazón, que tiene frío,
Saca afuera recuerdos en defensa.

Y hay como un algo mágico que hace
Retroceder la sombra y la tristeza,
Que quita el miedo, que levanta el pecho
Y que permite abrir la última puerta:
Es el Amor, extenso y cosechado
A lo largo de toda tu carrera…

Y Amor en mano, como un fuego vivo,
Allá te vas.
                 Y nunca más regresas.



Para Papá.

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